Por Bruno Tommasi.

13 abril 2009

Universidad Nacional de La Plata (UNLP)

Facultad de Periodismos y Comunicación Social

Taller de Tecnología en Comunicación

Presentación del Tema:

BOTNIA, la punta de la lanza

botnia2A principios del 2003, dos empresas productoras de pasta de celulosa (consideradas unas de las industrias más contaminantes del mundo) anunciaron su arribo a la ciudad uruguaya de Fray Bentos, situada al margen del Río Uruguay, límite natural con Argentina. Inmediatamente la alarma sonó en la otra orilla, y un grupo de vecinos de Gualeguaychú se empezó a movilizar, dando paso a una lucha que creció hasta convertirse en un gran problema binacional con resolución aun incierta. Pero lo que pocos tienen en cuenta, es que estas empresas son solo el primer paso.

Detrás de la inauguración e inicio de actividades en noviembre de 2007 de la planta celulósica finlandesa BOTNIA en Uruguay, existe un modelo mundial de forestación y producción de pasta de celulosa que prevee el traslado de estas industrias contaminantes de los países nórdicos europeos a Sudamérica y Asia. En concordancia con esto, hoy existen cinco proyectos más anunciados oficialmente en Uruguay. 

El advenimiento de BOTNIA y ENCE a Fray Bentos Uruguay, no fue azaroso ni sorpresivo. Forma parte de un paulatino proceso dentro del macro proyecto de traslado de la producción de pasta de celulosa al hemisferio sur, que tiene como predecesor las políticas de forestación impulsadas desde hace décadas por Europa, el Banco Mundial y otros organismos de créditos internacionales.

En este marco, existen cinco proyectos más anunciados oficialmente con intenciones de instalarse en Uruguay. El de las empresas ENCE de España, Stora Enso de Suecia-Finlandia, Portucel de Portugal, International Paper de Estados Unidos y Nippon Paper Industries de Japón. Otra compañía, la estadounidense Weyerhaeuser, con más de 140 mil hectáreas forestadas en Uruguay con pinos y eucaliptos, ha deslizado en varias oportunidades que no descarta la posibilidad de construir una planta de celulosa.

Varios son los factores que confluyen en un interés superlativo en trasladar estas industrias del viejo continente a países de Sudamérica: mano de obra más barata e informal, mejores condiciones de suelo (que permiten una mayor rapidez de crecimiento del monocultivo de Eucaliptos), legislación ambiental más blanda, el acceso al agua, y la posibilidad de evitar las restricciones ambientales que se están implementando en Europa, en donde se obliga a las empresas a mejorar sus tecnologías o sufrir importantes multas antes de la fecha tope establecida por la UE para el pasado 30 de octubre de 2007.

Es por eso que ya se viene trabajando hace tiempo. El plan consiste primeramente promover el monocultivo de Eucaliptos a gran escala, luego la instalación de las plantas de celulosa propiamente dicha, y por último la exportación de ese producto para la fase final y menos contaminante, que es la elaboración del producto terminado a manos de las papeleras ubicadas en los países de origen.

(Presentación TP4)

2 julio 2009

www.tapadigital.com.ar

 www.tapadigital.com.ar

Para la presentación de las notas como un producto coherente y eficiente, planeo hacer combinado de Web 2.0 con lo que son las páginas tradicionales. Los ejes que serán absoluta prioridad serán la pertinencia al tema (desde la forma, la estética, etc) y la comunicabilidad de la producción.

Concretamente, se tratará de un sitio web (www.tapadigital.com.ar) con una página inicial (home-index) que funcionará como presentación. Este, y la elección de un dominio propio, son recaudos que decidí tomar en función de la comunicabilidad, sobre todo para aquellos que todavía no dominan del todo la Web 2.0 y están atados a la forma tradicional. No se busca con ello se reaccionario al cambio, simplemente se apunta a un público amplio, con cierto énfasis en las personas de más edad que suelen estar familiarizados con este tipo de páginas. No es lo mismo por ejemplo, tener un nombre largo y difícil que no pueda ser recordado y exija un copiar y pegar, cosa que muchas veces no saben hacer, que este más simple.

Luego, la página se desglosará en otras internas y una de ellas será un blog. El soporte utilizado es Freeservers, pero redireccionado a un dominio propio (La idea original era direccionarlo http://www.sialavida.com.ar, en referencia al famoso slogan utilizado en Gualeguaychú para rechazar las pasteras, pero no fue posible ya que los medios técnicos de conseguir el dominio exigen un plazo de aprobación al que no llego en el período de realización del TP4, por lo que opté utilizar un dominio ya obtenido para ilustrar la idea).

En cuanto a la comunicabilidad, es importante mantener los lazos con las páginas y blogs ya creados en la cursada, remitiéndose entre sí, para que no llegue a ser una página estática. Además reseñar otros sitios de interés, como los utilizados a lo largo del trabajo. En cuando a la estética, se combina los tonos verdes propios de las páginas ambientalistas y con la seriedad necesaria (en general sobrio y no estridente, tonos blancos y grises) para otorgar credibilidad a los informes y hacerlos agradables a la vista.

La página estará conformada entonces por una presentación inicial “Home” desde donde se podrá acceder a las páginas internas. Luego, bajo la pestaña “Informes” se podrán leer los trabajos realizados para la cursada, que serán señalados como trabajos de autoría propia. Le siguen las noticias, que en forma de blog presentarán las últimas novedades o informes destacables de autoría agena, con la aclaración y el link pertinente (el sentido es hacer más completo el portal, y no reducir a un número limitado de información). Finalmente se señalarán los links de interés y la forma de hacer contacto con el autor de la página.

TP n2 – Nota 1.

17 mayo 2009

Los números de la contaminación

Vista aerea del puente 30-04-05

          En el conflicto bilateral surgido por la instalación de la plantas de celulosa de BOTNIA y ENCE en Fray Bentos ha surgido una vasta variedad de informaciones cruzadas, que suelen ser parciales y fragmentarias, utilizadas por ambos bandos en pos de las diferentes reivindicaciones. Y esto no es sólo en cuento a los medios de comunicación, también existen numerosos y complejos informes técnicos que fundamentan una u otra postura. Éstos generalmente están referidos al grado de contaminación o el impacto ambiental que estas empresas tendrían en la zona. Realizados por organismos oficiales internacionales y consultoras de bancos, estos informes han sido utilizados como banderas de batalla de ambos bandos, de modo que a cada trabajo, en general, le sigue otro que lo refuta.
          Pero rompiendo con el molde, se encuentran otro tipo de informes superadores, que suelen pasar desapercibidos debido a que al ser tan generales, escapan a las reivindicaciones puntuales que cada sector persigue. En esta situación problemática que pareciera nunca destrabarse (recordemos solamente que el paso fronterizo entre Gualeguaychú y Fray Bentos ya lleva más de dos años seguido de corte ininterrumpido, o que tanto Uruguay y Argentina estén actualmente dirimiendo la cuestión en la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya) uno de los caminos a seguir es no perder de vista el contexto general expuestos en las notas que preceden a ésta y que es el eje central del blog: El estratégico traslado de las industrias contaminantes desde los países desarrollados a los del Cono Sur, con la industria celulósica como uno de los mayores exponentes.

Informaciones cruzadas e imaginarios sociales.

          Uno de los principales factores a tener en cuenta en esta cuestión es la opinión pública. En este caso se da la característica de haber una especie de “guerra de medios” en el sentido en que en ambas orillas, circulan informaciones cruzadas, parciales e incompletas que son tomadas al pie de la letra y utilizadas como argumentos irreductibles.
          Muchos son los temas que han circulado en este sentido, como por ejemplo el de la inversión final de las pasteras en Uruguay, cifra que ascendería a los 1.600 millones de dólares (1.000 aportaría BOTNIA y 600 ENCE) (www.cumbresiberoamericanas.com/principal.php?p=507 ; 15/05/09; Aunque el autor no referencia explícitamente de dónde saca el dato, se entiende que consultó a su vez a las empresas o alguna otra información: es una FUENTE SECUNDARIA; Es una fuente FIABLE ya que lo que se intenta es ejemplificar las versiones que circulan sobre la inversión final de la empresa, no el dato efectivo; Formato HTML) y que según se ha pregonado, sería la mayor inversión que se haya hecho jamás en el país. La cuestión se empieza a desdibujar cuando se analiza en donde efectivamente se gasta el dinero, y la misma empresa reconoce que es en maquinaria especializada, que obviamente no es de fabricación uruguaya. Por otro lado el tema del empleo: En un principio se argumentó que se iban a utilizar 5 mil trabajadores para la construcción y que ese número, una vez terminada, bajaría hasta la mitad. Con el paso del tiempo, se vio que el empleo final era de solo de 300, amén de que se trata de personal altamente calificado proveniente de otros países.
          Según el grupo ambientalista uruguayo Guayibira “En Uruguay está ocurriendo algo inédito en la historia del país: tres empresas de celulosa (la española Ence, la finlandesa Botnia y la sueco-finlandesa Stora-Enso) están llevando a cabo una gran campaña, con una fuerte inversión en tiempo y dinero, para influenciar en su favor a toda la población. El objetivo de esa campaña es claramente el de intentar apoyo social y político para la instalación de sus plantas de celulosa y a tales efectos se han centrado en publicitar los supuestos beneficios que significarían para el país y su gente y en minimizar sus posibles impactos negativos.” (http://www.guayubira.org.uy/celulosa/supuestos.html ; 16/05/09) En este sentido, el grupo hizo un interesante informe en donde recolecta los principales argumentos que se suelen subrayar, como los que hemos venido planteando, y los analiza a fondo, lo que es un ejemplo cabal del proceso que estamos describiendo: “Los supuestos beneficios de las plantas de celulosa ¿VERDADEROS O FALSOS?” (Link: www.guayubira.org.uy/celulosa/supuestos.html ; Referencia Ampliada:el grupo ecologista uruguayo “Guayibira”, desde un primer momento se involucró en el caso puntual de las pasteras a instalar en Fray Bentos, y además de milita bajo la causa de la Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú, otorgandole así más legitimidad del otro lado de la orilla; 16/05/09; Fuente SECUNDARIA en los casos en que el autor de la nota cita fuentes oficiales como BOTNIA y PRIMARIA en los datos relevados por ellos mismos; FUENTE FIABLE ya que es una página con referencias institucionales seguras y continuas en el tiempo; Formato HTML.)

¿Contamina o no contamina?
          En el terreno científico la pelea resulta aun más ardua. Por la vehemencia de algunas posturas, y por la necesidad imperiosa de aclarar este punto, que es el centro de la cuestión, los gobiernos, bancos y organismos internacionales han encargado por su cuenta informes de impacto ambientales independientes. De esto resulta una gran variedad de informes (ver la lista que aparece bajo el subtítulo “informes ambientales independientes” en www.cedha.org.ar/es/iniciativas/celulosa/ ; Referencia Ampliada: El Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), creado en 1999, es una organización no gubernamental sin fines de lucro cuyo objetivo es construir una relación más armoniosa entre el ambiente y las personas. Su trabajo se centra en mejorar el acceso a la justicia de víctimas de violaciones de derechos humanos producto de la degradación ambiental o a causa de la gestión no sustentable de los recursos naturales, y prevenir futuras violaciones. Para ello impulsa la generación de políticas públicas que promuevan el desarrollo social y ambientalmente sustentable e incluyente a través de la participación comunitaria, el litigio de interés público, el fortalecimiento de instituciones democráticas y la capacitación de actores clave;15/05/09) que validan o refutan una postura u otra, pero que por falta de consenso, no se traducen en una acción efectiva.
          Paradigmático fue la acción de la comisión de Grupo de Trabajo de Alto Nivel Uruguayo – Argentino, una iniciativa de ambos gobiernos por arribar a conclusiones conjuntas sobre el tema científico, pero que tiempo después desembocaría en dos informes separados que en definitiva volvieron la cuestión al punto cero (http://www.presidencia.gub.uy/_WEB/noticias/2006/01/2006013108.htm  ; 15/05/09).
          Y por último, están los informes encargados por los bancos internacionales a raíz de que deben evaluar los proyectos antes de otorgarle algún tipo de crédito. Uno de los puntos que se destacó desde un principio en este sentido, es que más allá de cuánto contaminen efectivamente, los valores de desechos que la empresa reconoce que va a tirar es superior a lo que naturalmente soporta el río. En consonancia con esto, es destacable el resumen que hace la Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú del informe “ecometrix-Banco Mundial”. “RESUMEN. Se analizan los valores de las emisiones de la planta Botnia Fray Bentos S.A. durante los seis primeros meses de operación, tal como los muestra el Informe EcoMetrix de Julio de 2008 (por encargo del IFC, Banco Mundial). Más allá de las opiniones allí vertidas, de los valores numéricos sólo se desprende que Botnia ha volcado al Río Uruguay y a la atmósfera grandes cantidades de peligrosos contaminantes sólidos, líquidos y gaseosos. Una enorme carga de contaminantes, que de acuerdo a todos los antecedentes conocidos, en pocos años provocará serios e irreversibles daños a la flora, fauna y salud de los habitantes de la cuenca.” A lo que se le suma la siguiente tabla que sustenta esta conclusión del informe:(http://www.noalaspapeleras.com.ar/informe_ecometrix.asp  ;16/05/09; FUENTE PRIMARIA ya se basa en informes, pero es un producto de elaboración propia del autor del artículo; Fuente HTML.)

TAbla ecometrix

El plan: que el ecosistema del sur soporte el consumo del norte

          En un terreno más amplio, existen múltiples denuncias e informes realizados por gobiernos y ONG en cuento a la contaminación como un negocio de los países industrializados del norte del mundo. Éstos suelen ser mucho más exactos y profundos, quizás también porque están menos sometidos a presiones puntuales, cosa que no sucede con los informes en torno a las plantas de celulosa en Uruguay. Otra característica, es que estos trabajos no suelen tener una gran difusión en la opinión pública en general, sino que se distribuyen en lugares especializados, o son solicitados únicamente para algún fin en particular.
En cuento al tema que nos ocupa, es trascendental no perder de vista el contexto, telón de fondo que en última instancia inclinará la balanza para algunos de los actores en controversia.
Existe un negocio mundial en base a la venta de contaminación (tal como lo argumentamos en la nota El proceso global: “Hay que darles de comer contaminación” de este mismo blog) que se refuerza con la descripción que hace “el ex activista de Greenpeace Jim Vallette (ahora en el Servicio Internacional de Información Comercial) (que) sigue en la misma línea: Bajo las políticas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, y ahora la Organización Mundial de Comercio, ‘el comercio mundial ha florecido con cargamentos desequilibrados: pesticidas prohibidos, gasolina con plomo, clorofluorocarbono, asbesto, y otros productos restringidos en el Norte, son vendidos al Sur; maderas tropicales, petróleo, carbón, y otros recursos naturales fluyen del Sur al Norte, con poco o ningún beneficio para las comunidades receptoras; y mientras las regulaciones se hacen más estrictas respecto a plantas de energía que usan carbón sucio y energía nuclear peligrosa en el Norte, proliferan en Asia, África, Europa Oriental y América Latina, donde son controladas y operadas por corporaciones del Norte. ‘Este comercio ha sido facilitado con decenas de miles de millones de dólares de financiamiento por el Banco Mundial, la Corporación de Inversiones Privadas en Ultramar de EE.UU., y el Banco de Exportación e Importación de EE.UU., instituciones gubernamentales en las cuales Mr. Summers ha blandido su lógica económica. Su memorando de 1991 puede ser considerado una tesis de trabajo para las políticas económicas globales dominantes en esa década.’” (http://www.noalaspapeleras.com.ar/informe_summer.asp  ;16/05/09).
          Dentro de este comercio, se inscribe el proceso de traslado de las plantas de celulosa al Cono Sur. De esta manera se comprende la importancia de BOTNIA y ENCE, como el comienzo de un proceso que a nivel mundial está predigitado hace tiempo por poderosas corporaciones financieras y gobiernos nacionales de primer mundo. En este sentido, las discusiones pormenorizadas sobre los efectos de estas dos empresas son válidas, pero hay que tener en cuenta el contexto en el que se dan.
          Existen numerosos proyectos además de éste, a la espera de la resolución del conflicto: la siguiente es una tabla elaborada por Greempeace (http://www.greenpeace.org/argentina/ ; 15/05/09) contenida dentro de un completo y contundente informe realizado por el grupo ecologista en donde se ve claramente el interés por las multinacionales del sector de iniciar nuevos proyectos en América Latina. (El Link es: www.greenpeace.org/raw/content/argentina/contaminaci-n/la-escalada-de-la-celulosa-en.pdf ;16/07/09; FUENTE PRIMARIA; Formato PDF).

NUEVAS EMPRESAS greempeace JPG
          Actualmente se está esperando el fallo de la Corte Internacional de Justicia que se debe expedir sobre la imposibilidad o no de la instalación de BOTNIA (en la tabla se la señala como “(Metsa Botnia) Orión”) y ENCE (señalada como “ENCE CMB”) en Uruguay. Este será un punto de quiebre en el conflicto (tanto política, social y judicialmente) pero además será una importante jurisprudencia que incidirá en las decisiones de las multinacionales de invertir en industrias sucias en el Sur.

TP nº 1 – Nota 1

20 abril 2009

El proceso global: “Hay que darles de comer contaminación”

summers_lawrenceAsí definió en pocas palabras Laurence Summers, vicepresidente del Banco Mundial en el año 1992 y actual asesor económico de Barack Obama, cuál era su plan estratégico para la región. Las declaraciones fueron realizadas en una exposición oficial durante la “Cumbre de la Tierra Eco 92”, realizada en Río de Janeiro, Brasil.

Pero no fue la única frase que dejó el mandatario, sino recién el comienzo. Hay que recordar, que el Banco Mundial al que representaba en el momento de las declaraciones, es el mismo que hoy financia la celulósica de BOTNIA, y la misma que viene asesorando hace más de 40 años al Estado uruguayo sobre cómo tiene que ser su política forestal.

“Entre nosotros, ¿no debería el Banco Mundial alentar una mayor transferencia de industrias sucias al Tercer Mundo?” Preguntó con aires de complicidad el mandatario, que agregó: “Numerosos países se encuentran muy limpios por lo que sería lógico que recibieran industrias sucias y residuos industriales, ya que tienen una mayor capacidad de absorción de contaminantes sin que se produzcan grandes costos (…) Los costos de esta contaminación están ligados al aumento o retroceso de la mortalidad. Desde este enfoque, una cierta cantidad de contaminación perniciosa debería ser realizada en países con costos más bajos, con menores salarios, por lo que las indemnizaciones a pagar por los daños serán también más bajas que en los países desarrollados”.

Para redondear la idea, Summers afirmó: “Creo que la lógica económica que existe en la exportación de una carga de basura tóxica a un país con salarios más bajos es impecable y debemos tenerla en cuenta. (…) Las sustancias cancerígenas tardan muchos años en producir sus efectos, por lo que estos serán mucho menos llamativos en los países con una expectativa de vida baja, es decir, en los países pobres donde la gente se muere antes de que el cáncer tenga tiempo de aparecer”. (Los entrecomillados que preceden pertenecen al link http://www.lafogata.org/06latino/latino1/uru_27-2.htm; 20/04/2009.) 

El mandatario, lejos de ser solamente polémico, es un personaje de peso que ocupa lugares de trascendencia en la economía mundial. Nacido en New Haven (Connecticut) hace 53 años llegó a ser, entre otras cosas, el profesor más joven que se registre en la universidad de Harvard, al dictar clases a los 28 años. De ahí, no paró más. Alternando la educación con la carrera política, llegó a ser, en orden cronológico: asesor económico de Reagan (1982-1983), vicepresidente de Asuntos Económicos y Economista Jefe en el Banco Mundial (1991 a 1993), Asesor económico de Bill Clinton (1993-2001), Presidente de de Harvard (donde también realizó polémicas declaraciones, al afirmar la superioridad de los varones sobre las mujeres en matemática y ciencias) desde 2001 hasta el 2006, y ahora es asesor nuevamente del tesoro norteamericano bajo la presidencia de Barack Obama. (Link Consultados: http://www.abc.es/20081124/internacional-estados-unidos/lawrence-summers-sera-conciencia-200811242043.html; 20/04/2009 y http://en.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Summers; 20/04/2009).

Tus deseos serán órdenes: El desembarco de la industria nórdica de la celulosa en el Sur y el Banco Mundial (Informe realizado por el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales www.wrm.org.uy, que se autodefine como “Una red internacional de grupos ciudadanos del Sur y del Norte involucrados en esfuerzos por defender los bosques del mundo” .El link del informe es http://www.wrm.org.uy/boletin/102/opinion.html; 20/04/2009.)

Hasta hace poco tiempo, los países nórdicos eran relativamente poco conocidos en el Sur. Finlandia, Noruega y Suecia eran a lo sumo conocidos por cuestiones positivas como su legislación social progresista, su solidaridad frente a las dictaduras del Sur, compositores como Sibelius, el Premio Nóbel y aspectos más populares como famosos jugadores de tenis, corredores de autos, las olimpíadas de Helsinki o el mundial de fútbol en Suecia.
 
Lamentablemente, la situación ha cambiado y ahora hay una percepción mucho menos positiva, en particular como resultado de la acción de empresas vinculadas a la industria de la celulosa y el papel. Con la consultora finlandesa Jaakko Poyry a la cabeza, compañías tales como UPM/Kymmene, Metsa Botnia, Stora Enso y Aracruz Celulose han comenzado a desembarcar en países de Asia y América Latina y a generar conflictos con las poblaciones locales. Dichos conflictos se originan en primer lugar en la ocupación de enormes áreas de tierras productoras de alimentos por plantaciones de eucaliptos para proveer a las plantas de materia prima. Luego vienen los conflictos por los impactos ambientales sobre el agua, la flora y la fauna, que privan a las poblaciones locales de los elementos esenciales para asegurar su sustento. A ello le siguen los escasos y pésimos empleos que generan las plantaciones de eucaliptos, que resultan en un balance negativo de puestos de trabajo a nivel regional. A todo ello se suman finalmente los impactos ambientales y sociales resultantes de la puesta en funcionamiento de las fábricas de celulosa.
               
Por supuesto que esas empresas no actúan solas en el gran negocio de la celulosa y el papel. Muchas otras empresas, en particular europeas, les proveen de distintos componentes de las costosísimas fábricas de celulosa y de papel, en tanto que agencias oficiales de créditos a la exportación facilitan la exportación de dichas fábricas al sur.
 
 Dados los elevados costos de una fábrica de celulosa (que ronda entre 600 y 1.200 millones de dólares según su tamaño), lo fundamental es el acceso al crédito, tanto multilateral como privado y en muchos casos con el acceso al segundo atado al primero. Es aquí donde entra a jugar la banca multilateral: el Banco Mundial y bancos regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Asiático de Desarrollo.

 El Banco Mundial, a través de su Corporación Financiera Internacional (CFI), da créditos al sector privado, a la vez que facilita directamente el otorgamiento de préstamos de la banca privada a los emprendimientos que financia. La empresa finlandesa Botnia (asociada a la también finlandesa UPM/Kymmene) tiene proyectado instalar en Uruguay una gigantesca planta de celulosa para producir 1 millón de toneladas anuales, cuyo costo se estima en 1.200 millones de dólares. Para ello solicitó a la CFI un préstamo de 200 millones de dólares, compuesto por 100 millones a ser provistos por la propia CFI y otros 100 millones a ser gestionados con la banca privada.

Dado que la proyectada planta se instalaría sobre el río Uruguay, que es compartido por Uruguay y Argentina, tanto grupos ambientalistas y organizaciones sociales de ambos países, como el gobierno argentino denunciaron al Banco la insuficiencia de las evaluaciones de impacto ambiental llevadas a cabo por la empresa, que ni siquiera tomó en cuenta los impactos acumulados de su planta a los del ya aprobado proyecto de la empresa española Ence, que planea producir 500.000 toneladas anuales en la misma zona.
               
Frente a las denuncias, la CFI reaccionó contratando a la consultora japonesa Pacific Consultants International para llevar a cabo estudios adicionales. El tema también dio lugar a un viaje a Uruguay de la Ombudsman del Banco Meg Taylor, quien en su informe incorporó muchas de las críticas hechas desde la sociedad civil, tanto con respecto a las fábricas de celulosa como en lo referente a las plantaciones de eucaliptos asociadas.
               
El 19 de diciembre se conoció el informe de la consultora, que más que un informe parece un tratado completo de todas las falsedades que repite la industria de la celulosa y el papel. Ya en la primera página del informe es posible intuir la conclusión, ya que allí dice que “ambas empresas son productores líderes en su sector, tanto desde el punto de vista tecnológico como en términos de sus valores, políticas y enfoques empresariales y sociales”. El solo hecho de que el informe afirme que Ence en España es líder en sus valores, políticas y enfoques sociales muestra su total falta de visión crítica al respecto, dado que la historia de esta empresa incluye destrucción ambiental, hechos delictivos y repulsa social a sus actividades.
               
Solo como muestra de la nula seriedad del informe, se destaca lo que dice sobre plantaciones, afirmando que “El desarrollo de plantaciones en la región es un factor positivo ya que las plantaciones proporcionan una mejor estructura de hábitat con mayores nichos para una más amplia variedad de flora y fauna, aumentando así la biodiversidad en comparación con las actuales condiciones de pasturas…  Como resultado, estos proyectos mejoran la biodiversidad, en lugar de disminuirla”. Ni los más ardientes defensores de los monocultivos de árboles se han atrevido a hacer esa afirmación.
               
También como muestra sirve la parte del informe que se refiere a dioxinas: El informe afirma que “El blanqueo ECF… elimina esencialmente la producción de dioxinas y furanos” y luego agrega que “el reemplazo total de cloro elemental por dióxido de cloro resulta en la reducción de las dioxinas y furanos en los efluentes a niveles no detectables”. O sea, que efectivamente se generan dioxinas y furanos. El nivel “detectable” obviamente dependerá de la escala de la operación. En este caso estaríamos ante dos emprendimientos cuya escala acumulada los ubica entre los más grandes del mundo, pero igual el informe descarta que las dioxinas y furanos vayan a ser “detectables”. Por otro lado, el informe opta por ignorar la existencia de estudios recientes hechos en Suecia que prueban que las plantas de celulosa ECF han aumentado los niveles de dioxinas en el Mar Báltico.
               
Vinculado a lo anterior, es interesante ver lo que dicen los Lineamientos del Banco Mundial en la materia: “El uso de cloro elemental para el blanqueo no es recomendado. Solo procesos ECF son aceptables y, desde una perspectiva ambiental, los procesos TCF son preferidos”. De lo anterior se infiere que desde la perspectiva ambiental el proceso ECF tiene impactos. Sin embargo, nada dice el informe al respecto y nada le dice el Banco a la consultora.
               
Pese a la clara falta de objetividad del informe y a su sesgo a favor de las empresas, el Banco lo aceptó como “su” informe, aunque sostiene que aún es un borrador para consulta. La reacción de los ambientalistas locales fue inmediata, a través de un comunicado que finaliza diciendo que “dada su falta de seriedad, este informe no constituye una base creíble para la toma de decisión de la CFI en cuanto al otorgamiento de los préstamos solicitados por las empresas y menos aún para una consulta con la ciudadanía uruguaya y argentina”.
               
Como siempre, parece que los procesos de consulta y participación del Banco Mundial son un mero trámite para aprobar proyectos ya aprobados de antemano. Pese a que varias veces hemos tenido esa experiencia (en particular durante el proceso de consulta sobre la revisión de la política forestal del Banco), aún tenemos la remota esperanza de estar equivocados y que el Banco archivará -como corresponde- este informe y que finalmente no otorgará los préstamos solicitados.

Un ejemplo: la situación en Suecia. 

Para ejemplificar la firme intención de las empresas de comenzar a mudarse al sur, se puede ver la situación que padecen los trabajadores de Stora Enso en Suecia. El siguiente es un informe realizado por Dick Emanuelsson para el Grupo Guayubira de Uruguay en abril del 2006.

Papeleras en Suecia cierran plantas o reducen drásticamente personal y construyen en Latinoamérica (Informe realizado por el Grupo ecologista uruguayo “Guayibira”, quien desde un primer momento se involucró en el caso puntual de las pasteras a instalar en Fray Bentos, además de militar bajo la causa de la Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú, otorgandole así más legitimidad del otro lado de la orilla. El link del informe es el siguiente http://www.guayubira.org.uy/celulosa/pelea.html; realizado en abril de 2006. )

La situación de empleo en las papeleras en Suecia y en el continente europeo es dramática. En todas las empresas se ha reducido el personal con 2.100 personas.
               
Lo confirma un extenso reportaje del 24 de marzo del semanario de la central obrera sueca, LO-Tidningen. El reportero Anders Eld viajó al municipio de Skutskär para hablar con el sindicato y los trabajadores. La conclusión es una sola: Las utilidades de la transnacional sueca-finlandesa Stora Enso es muy buena, pero no para satisfacer a los accionistas. Los accionistas exigen más utilidades. Por eso cierra o reducen drásticamente los empleos en Suecia para construir otras plantas en Latinoamérica y el continente asiático.
               
Cuando era niño pasé por Skutskär. El olor era insoportable y no ha mejorado. ¡Huele literalmente a mierda! Lo cual me hace recordar el viejo dicho sueco: “Sulfit luktar skit, sulfat luktar mat”, la celolusa huele a mierda, y el sulfato huele a comida.
               
Pobres habitantes en Fray Bentos (en el río Uruguay, municipio fronterizo a Argentina donde se va a construir la planta más grande del mundo), no sabes que les espera, pienso recordando el olor del “skit” (mierda) de ese pequeño municipio en la orilla del mar Báltico, 180 kilómetros al norte de la capital sueca, Estocolmo.

Golpe no avisado

Durante medio siglo el municipio ha soportado ese olor. La bahía del mar ha sido un basurero antes de que las exigencias fueran duras en el sentido de echar todo al mar. El sedimento está como una capa en el fondo del mar y no se lo puede tocar porque se va a revolver todo el mercurio que muchas plantas echaban durante su época y los otros residuos de la planta de celulosa.
 Pero el tema de hoy en Skutskär es la preocupación por el empleo.
               
– Dice la gerencia que tiene que reducir los costos de producción a través de una reducción de 70 puestos de trabajo de los 402 afiliados que tiene el sindicato en la planta, es decir, casi todos los trabajadores, cuenta Kjell Bergqvist, presidente de la seccional del sindicato. Pero se sienten impotentes ante la exigencia arbitraria de la gerencia de Stora Enso.
               
Agrega que conocía los planes de la gerencia desde el 2004. Cuando los presentan siempre caen como un golpe no avisado.
                
Hacia Latinoamérica y Asia

Los dueños de Stora Enso entregan la responsabilidad por los futuros empleos a los mismos trabajadores. El consorcio tiene por lo menos 10 plantas en Suecia y les dice a los trabajadores que “las plantas que no son suficientemente rentables, las vamos a cerrar. Así que, si quieren seguir tener un trabajo en Stora Enso, ¡pónganse entonces las pilas!”.
               
Casi todas las plantas de Stora Enso registran grandes utilidades. Pero no son suficientes. Tres de ellas van a cerrar este año y casi todas las demás tendrán que hacer reducciones de personal este año, según la investigación que hizo el reportero Anders Eld, del semanario de la central obrera.
               
– La señal de la empresa ha sido muy clara y ha sido la decisión de establecerse en Latinoamérica y Asia. Es más rentable con árboles de eucaliptos que nuestros pinos, 10 años contra el pino que demora 70 años en crecer, listo para el proceso, dice el sindicalista.
               
Pero no solamente los árboles crecen más rápido. Los salarios son muy diferentes. En países como Suecia hay un nivel de vida más alto debido por el alto grado de afiliación al movimiento sindical. Prácticamente todos los trabajadores en las papeleras suecas son afiliados. Es difícil de mantenerse afuera por la presión de los demás trabajadores. El no afiliado es considerado muchas veces, donde la tradición clasista es vieja y fuerte, como un “parásito” de los demás.

  

Trabajo infantil

 El vicesecretario de organización de la PIT-CNT, Jorge Bermúdez, en el Uruguay, dice que los sueldos de los jornaleros en las plantaciones de eucaliptos son de esclavitud moderna, igual que las condiciones de trabajo. Varias veces se ha descubierto trabajo infantil. No son contratados con estabilidad laboral, sino a través de una empresa “tercerista”. Es el modelo del “mercado laboral flexible”, como lo llaman los economistas neoliberales.
               
El reportero sube a su carro y se va a otro municipio, 60 kilómetros al occidente de Skutskär donde encuentra Hammarby Bruk, una planta de celulosa. El 1 de abril fue cerrado y 86 trabajadores en un pequeño poblado de 900 habitantes quedaron sin trabajo. Un golpe casi mortal a un pueblo tan dominado por una sola industria.
               
– Para mi fue un choque, cuenta Conny Jonson, el presidente del sindicato papelero local.
 El cierre fue el resultado de un plan de ahorro de la gerencia con el cínico nombre “Utilidades 2007”. Las “utilidades” de los patrones fueron las tumbas para 86 trabajadores con sus familias. El sindicalista está desesperado, tratando de responder todas las preguntas de otros trabajadores sumamente preocupados.

“Monstruos capitalistas”

Todos los conocedores de la industria papelera, tanto los dueños, gerentes como los trabajadores y sus organizaciones de defensa, saben que lo único que se puede ahorrar en esta industria son los costos personales. Los sueldos son una séptima parte de todos los costos. El proceso de producir celulosa y el costo para hacerlo es lo mismo tanto en Suecia como en el Uruguay o Brasil. Las maquinas y el equipamiento tiene el mismo precio en todo el mundo. Pero los sueldos en Suecia son aproximadamente 5-10 veces más altos en el país nórdico que en el Uruguay o Brasil. Entonces, para los dueños de las papeleras que no tienen patria, es muy fácil tomar la decisión de paulatinamente trasladar la producción a otros países en donde la mano de obra sea más barata. Por eso creo que el movimiento sindical en el Uruguay, que ha volteado en su negativa hacia las plantas para ahora estar a favor de ellas, tiene que saber que estas transnacionales van a explotar a los trabajadores hasta su última gota de sudor.
               
Cuando estuve en el Uruguay a final del mes de octubre del 2005 y entrevisté a Jorge Bermúdez, este subrayó: “Estos monstruos capitalistas no invierten en el Uruguay por otros motivos sino por ganar mucha plata. Entonces, ¿el país gana con eso? es una importante pregunta que había que discutir”.

Fuentes consultadas y utilizadas:

– Radio Máxima Gualeguaychú FM 94.5 (www.maximaonline.com.ar; Versión On Line de una de las radios más vigentes en Gualeguaychú, con constante información actualizada sobre el tema. Acceso rápido y dinámico.) 

– REDES-Amigos de la Tierra Uruguay (www.redes.org.uy)

– Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú (http://www.noalaspapeleras.com.ar; Posee un buen archivo de informes técnicos, además de tenr actualizado el calendario de posibles eventos. Además posee mucho material fotográfico.)

– Movimiento Mundial Por los Bosques Tropicales (www.wrm.org.uy)

– Greenpeace (www.greenpeace.org)

– Grupo Guayubira (www.guayubira.org.uy)     

– Revista Noticias (10 de septiembre de 2005).

– Portal “La Fogata” (http://www.lafogata.org)

– Portal ABC España (http://www.abc.es/ )

– Wikipedia en Español (http://en.wikipedia.org)   

TP nº 1 – Nota 2.

20 abril 2009

El terreno preparado

 

04-8001

 

La lógica industrial indica que es necesario crear la necesidad para después vender el producto. Eso es lo que las empresas de pasta de celulosa junto con sus socios disimulados, como el Banco Mundial, han hecho en América latina, y más acusadamente en Uruguay. Para poder trasladar estas industrias contaminantes, es necesario primero crear por todos los medios las condiciones adecuadas, y llegado el caso, asegurarse de recuperar la ganancia.

 

Paso 1: El modelo forestal

 

Como primer paso del proceso, la forestación a gran escala fue una de las políticas impulsadas para garantizar la materia prima e ir preparando el terreno a las futuras inversiones en plantas procesadoras. Al respecto, el Grupo ambientalista uruguayo “Guayubira” opina que “Uruguay ha sido uno de los países de la región que mejor y más pronto ha cumplido los deberes que otros le dictaron.


Ya en 1951, una misión conjunta de la FAO y el Banco Mundial hizo una serie de recomendaciones sobre el desarrollo forestal del país, que constituyeron la base de las leyes forestales aprobadas en 1968 y 1987. Su visión implicaba la promoción de plantaciones de especies aptas para la industria de la madera en el marco de un modelo exportador para el cual el manejo forestal es una actividad empresarial o fabril más.


En 1985, la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) vino a estas tierras a estudiar la viabilidad económica y financiera de la instalación de una fábrica de pulpa kraft. Tanta fue su incidencia que el Plan Nacional de Forestación promulgado por el gobierno en julio de 1988 se basa explícitamente en el “Estudio de plan maestro para el establecimiento de plantaciones de árboles y utilización de la madera plantada [sic] en la República Oriental del Uruguay” publicado por la JICA en marzo de ese mismo año, que propulsa la forestación masiva con pino y eucalipto.


Fue luego el Banco Mundial quien aportó en 1989 los recursos que hicieron posible el afianzamiento del modelo exportador forestal de troncos de eucalipto para celulosa. Esa inyección de dineros permitió otorgar una serie de beneficios al sector forestal: exoneraciones de impuestos, reintegro parcial del costo de plantación, créditos blandos a largo plazo, desgravación de impuestos a la importación de maquinarias y vehículos, construcción de carreteras y puentes, igualdad de beneficios para inversiones del exterior. La inversión en el sector se catapultó, a expensas de subsidios pagados por el resto de la sociedad (estimados a la fecha en más de 400 millones de dólares) y de la destrucción de las praderas y los pocos ejemplares remanentes de bosque indígena en áreas de serranía. Otra consecuencia fue el aumento de la concentración de la tenencia de la tierra y su profunda extranjerización, sumado a un incremento del despoblamiento del campo.


El modelo de plantaciones forestales al estilo “desierto verde” se instaló en el Uruguay sin cumplir las promesas de empleo que había hecho; según datos oficiales del Censo Agropecuario generó menos empleos permanentes que la propia ganadería extensiva, considerada hasta ahora la más ineficiente en materia de empleos generados por hectárea. Por otro lado, los pocos empleos creados se hicieron a expensas de los que se perdieron en las actividades que se sustituyeron, y con igual o peor calidad de las condiciones de trabajo y la remuneración.” (http://www.wrm.org.uy/boletin/83/Uruguay.html; Link activo al día 20/04/2009. Informe realizado en junio de 2004.)

 

Para la Organización Ecológica Uruguaya REDES-Amigos de la Tierra Uruguay, el modelo forestal ya es por sí solo un problema actual de suma importancia: “Más allá de las consecuencias medioambientales que el emprendimiento de Botnia pueda traer, lo que se pone en jaque es el proyecto de un modelo de desarrollo sustentable. Es que este modelo forestal celulósico conduce a la escasez de agua en las zonas con plantaciones de árboles, al deterioro del suelo, a una creciente latifundización y extranjerización de la tierra y al éxodo campo-ciudad de los pequeños productores rurales.

 

Los monocultivos consumen una gran cantidad de agua subterránea y reducen su caudal al extremo, como ha sido denunciado en Rocha, Rivera, Tacuarembó, Río Negro, Paysandú, Lavalleja. En el caso más emblemático, los chacreros de Mercedes denuncian la escasez de agua en sus tierras desde 1995. Como consecuencia de ello, unas 150 familias deben ser asistidas por camiones surtidores de agua potable de la Intendencia de Soriano, los cuales no llegan a cubrir de todos modos las necesidades de los productores. A esto se suma la gran cantidad de agrotóxicos que se utilizan en las plantaciones y que contaminan el agua.
               

También se ha denunciado en varias oportunidades las paupérrimas condiciones laborales de los trabajadores forestales y la ilusión de crecimiento laboral que crean las empresas del sector, que en realidad emplean mucha menos mano de obra que otros sectores del agro.” (http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/37040; 20/04/09.)

 

Pero el problema asociado al modelo forestal no es sólo patrimonio de Uruguay. Éstas mismas políticas han sido llevadas a cabo en los países que presentan las condiciones idóneas para el asentamiento de las plantas de celulosa, tales como Brasil, Chile y Argentina.

 

A esto hay que sumarle que la zona escogida para el desarrollo de la forestación y el asentamiento de estas industrias, es en la mayoría de los casos justo por encima del Acuífero Guaraní, considerado por algunos como el tercer reservorio de agua dulce del mundo, incluso llegando a ser el primero para otros. Un recurso estratégico a largo plazo perteneciente a varios países cómo Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

 

Paso 2: El traslado

 

Una vez sentadas las bases, comienza la etapa de la producción. Ésta se desdobla principalmente en dos sectores: las plantas de celulosas, encargadas de realizar la parte más contaminante del proceso que consiste en el de acopio y limpieza de la madera a fin de lograr justamente una pasta de celulosa, que luego será transportada vía mar a los países en donde se encuentran las papeleras, que una vez recibida la materia prima, se aprestan a la elaboración del papel como producto final.

 

Por el momento no se sabe con certeza cual va a ser el futuro inmediato del Uruguay y la zona aledaña. Si bien trascendió que unos de los principales temas abordados por el facilitador español, eran precisamente el advenimiento de los próximos proyectos, hoy día, con la autorización de Botnia ese tema quedó cerrado. Justamente, en la cartera de negociación estaba la posibilidad de solicitar al gobierno Uruguayo que no efectivice los pedidos de autorización de las cinco plantas más que quieren venir al vecino país oriental.

 

Anexo:

 

La siguiente es una nota publicada por Laura Vales en Página 12 (http://www.pagina12.com.ar) el día 5 de marzo de 2006 y reproducida en el sirtio del “IADE” Instituto Argentino para el Desarrollo Económico www.iade.org.ar. La misma ejemplifica de forma clara cuál es la metodología por la cual las empresas multinacionales, y en especial las productoras de pasta de celulosa, se aseguran de antemano las inversiones por medio de contratos leoninos, aprovechando las debilidades o las corrupciones de los gobernantes del tercer mundo. Para ver la nota en su contexto original, ver el siguiente link: http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=352 ; 20/04/2009).

 

El usurero pacto binacional que las papelera Botnia le impuso a Uruguay: Cómo tener la pelota bien atada.

Supongamos que las papeleras que se construyen en Fray Bentos comienzan a funcionar. Pasa el tiempo, un día ocurre un problema de contaminación. Los vecinos de Fray Bentos protestan. Y sus acciones –cortes de ruta que bloquean la entrada de camiones a las plantas, por ejemplo– perjudican a las empresas. La situación es nada más que una conjetura, pero ya está prevista y sus consecuencias, férreamente pautadas: el Estado uruguayo se verá obligado a indemnizar a las plantas de celulosa por sus pérdidas, aunque sean culpables de afectar el ambiente. Así lo establece el Acuerdo de Protección de Inversiones que Uruguay firmó con Finlandia, en cuyo artículo 6 se lee, sin maquillaje: “Los inversores que sufran pérdidas” por “revueltas, insurrecciones o manifestaciones” serán indemnizados “en efectivo, en moneda de libre conversión e inmediatamente transferible”, con una cifra que se calculará según el criterio “que resulte más favorable” a los dueños de las empresas.

 

Botnia, la compañía finlandesa que levanta del otro lado del río la megaplanta de procesamiento de pulpa de madera, impuso el acuerdo entre los dos países como condición para instalarse en territorio uruguayo.

 Fue en el año 2002, durante la presidencia de Jorge Batlle, antes de que la empresa iniciara las obras de construcción. Es una paradoja que la imposición fuera conocida por la actitud del Frente Amplio, que se opuso a su firma. La coalición que poco tiempo después llevaría al gobierno a Tabaré Vázquez argumentó entonces, con razones ahora borradas de su discurso, sobre los riesgos de este instrumento legal que dejó a los uruguayos en una posición muy débil para intervenir en lo que las papeleras hagan en su territorio.

 

 El acuerdo fue suscrito el 21 de marzo de 2002, en Montevideo, entre el Poder Ejecutivo de Uruguay y el de Finlandia. El Senado lo aprobó el 15 de octubre siguiente y la Cámara de Representantes, el 4 de mayo de 2004. Votaron a favor las bancadas del Partido Nacional, el Colorado y el Independiente. Se opusieron todos los legisladores de Encuentro Progresista-Frente Amplio. El debate quedó asentado en versión taquigráfica.

 

 En las formas, es un convenio para la protección de las inversiones de cada país en el otro, en un tono de reciprocidad. Pero su aprobación fue una exigencia de Botnia. En la discusión del Parlamento nadie lo negó. Al contrario. El diputado Pablo Mieres (Independiente) fundamentó así su postura: “He votado afirmativamente porque parece imprescindible que se proceda con la mayor urgencia para la aprobación de esta inversión. ¡Como si Uruguay viviera en un mundo lleno de inversiones! Acá pasamos meses tratando de aprobar este acuerdo que, como todos sabemos, es el marco necesario para una inversión de mil millones de dólares. Lamentamos que no haya sido por unanimidad. Pero bueno, aunque sea con una mayoría ajustada, está la ley y, por lo tanto, estarán las inversiones” (Actas de la Sesión de la Cámara de Representantes del 04-05-04).

 

 Su par Naum Bergstein (batllista) completó el concepto: “En el mundo entero hoy las grandes empresas privadas no hacen inversiones importantes fuera de fronteras si no median previamente estos acuerdos de protección recíproca”, dijo.

 

Dolores de cabeza

 

 Los artículos más cuestionados del Acuerdo Uruguay-Finlandia fueron el 5, 6 y 9. Ellos norman:

 – Que las inversiones no podrán sufrir expropiaciones directas ni indirectas (la figura de “expropiación indirecta” es una novedad).

 – Que el Estado deberá indemnizar las pérdidas por manifestaciones o revueltas.

 – Que en caso de controversia, las empresas podrán saltearse los juzgados nacionales y llevar el tema a tribunales internacionales, según les parezca. La oposición al Acuerdo fue encabezada por el Frente Amplio. La diputada Raquel Barreiro, según consta en la versión taquigráfica, sintetizó así su rechazo: “Estamos de acuerdo con las inversiones, pero no con cualquier inversión. Las inversiones deben tener en cuenta el cuidado del medio ambiente, el cuidado de la vida digna de los ciudadanos y, en lo posible, el futuro de la vida de nuestros hijos, porque el cuidado del medio ambiente implica dejar un mundo sano y saludable para ellos”.

               

La legisladora cuestionó que se otorgara a las empresas la facultad de elegir, en caso de diferendos, al tribunal arbitral. “Nosotros siempre nos hemos opuesto a esto, porque el inversor se coloca en un plano superior al del Estado y elige los tribunales (privados) que más le convengan. Se elude la jurisdicción de los tribunales nacionales, con lo que la soberanía descansa muy maltrecha”.

               

Su compañera de bancada Silvana Charlone se refirió a la expropiación indirecta: “Me gustaría saber (a qué se refiere el convenio) cuando habla de expropiaciones indirectas –cosa que no ha aparecido en otros tratados–. Nosotros pensamos que vamos a ser gobierno y no sé si nuestra futura reforma tributaria puede ser entendida como una expropiación indirecta de la cual más tarde nos vamos a tener que responsabilizar”.

               

Aquella sesión de aprobación de la ley se hizo cinco meses antes del cambio de gobierno, luego de varios intentos fallidos de sancionarla, cuando los votos del Frente Amplio en el Parlamento estaban en minoría. Tras convertir el acuerdo en ley, el diputado Ricardo Castromán, del Partido Socialista, hizo una lectura a futuro: “Creo que esto le va a traer muchos dolores de cabeza al Estado uruguayo, cualquiera sea la conducción política que a partir de octubre tome los destinos del país”, dijo a Radio El Espectador. El acuerdo “no da muchas salvaguardas: les da todas las salvaguardas”.

 

“Enclaves extranjeros”

 Los especialistas consultados por Página/12 coinciden en que el punto más perjudicial es el que permite a las empresas saltearse la Justicia uruguaya, por la desprotección que eso implica para los ciudadanos. Si una controversia entre las partes no es resuelta de manera amistosa en el término de seis meses, dice el Acuerdo, “la misma, a criterio del inversor”, podrá ser llevada a un tribunal arbitral internacional. El texto pone como opciones la Corte Internacional del Centro para la Solución de Controversias (Icsid) y un cuerpo ad hoc que tome las normas de Naciones Unidas.

 

 También es visto con preocupación el concepto de expropiación indebida. Y un párrafo que establece que “cada Parte Contratante no impedirá, con medidas injustas, o arbitrarias o discriminatorias, la administración de las inversiones”.

 

 ¿Qué pasaría en el caso de que el gobierno de Tabaré quisiera, a pedido de la Argentina, modificar el funcionamiento de las plantas papeleras? ¿Podría el convenio impedir la suspensión de las obras por 90 días, como intenta acordar Buenos Aires con Montevideo? No está tan claro. “Pero en principio –señalaron los consultados–, cualquier cambio en las condiciones en las que se pautó inicialmente la inversión puede hacer que las firmas se consideren con derecho a reclamar.”

 

El Acuerdo fue denunciado por el fiscal uruguayo Enrique Viana en su demanda contra el Ministerio de Vivienda por haber autorizado la instalación de las fábricas. El fiscal apuntó allí un dato agravante: Botnia y Ence tendrán dos zonas francas. “Se constituyen así verdaderos enclaves extranjeros privados: áreas cercadas y aisladas eficientemente”.

 

 Sería un error mirar este acuerdo como algo excepcional, inédito. Porque aunque algunos de sus artículos, como el que anticipa una indemnización si hay manifestaciones, son realmente notables, el convenio debe ser puesto en un contexto más amplio: el de los avances del poder de las empresas transnacionales sobre los países periféricos. Firmados a partir de ladécada del ’90, no sólo Uruguay si no también la Argentina tiene convenios de este estilo. Son una de las nuevas formas de dependencia económica, que subordina las leyes locales e incluso los instrumentos básicos del derecho internacional. En Argentina, en base a un Tratado con Estados Unidos, Azurix busca cobrar 550 millones de dólares por un intento fallido de implementar un sistema privatizado de agua en la provincia de Buenos Aires. En Bolivia, tras la guerra del agua, Bechtel Agua del Tunari denunció al gobierno por el Tratado Países Bajos-Bolivia.

 

 El acuerdo Finlandia-Uruguay es un corsé que limita (por un período de 20 años) las posibilidades de acción del gobierno de Tabaré Vázquez para solucionar el conflicto abierto por las papeleras. Tiene un extenso período de vigencia, de 20 años. Nos guste o no de este lado del río, estará como trasfondo de todas las negociaciones entre Uruguay y Argentina.

 

 

Fuentes consultadas y utilizadas:

 

– REDES-Amigos de la Tierra Uruguay (www.redes.org.uy)

– Fundación Centro de Derechos Humanos y Ambiente CEDHA (www.cedha.org.ar)

– Movimiento Mundial Por los Bosques Tropicales (www.wrm.org.uy)

– Greenpeace (www.greenpeace.org)

– Grupo Guayubira (www.guayubira.org.uy)     

– IADE Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (www.iade.org.ar)

– Portal de Biodiversidad en América Latina y el Caribe (http://www.biodiversidadla.org/)